Y HUBIESE SIDO TÚ SI YO...

 

Apagabas la luz y te metías con él en la cama. Te inventabas en la oscuridad de la noche un cuento para él.

Le pedías 4 palabras y con ello le construías un universo de ensueño para que tuviese sueños de luz, de brillo.

Yo… le leo cuentos. De esos infantiles con letras y dibujos grandes que hacen a los niños para que acaparen su atención.

No veía con buenos ojos que te metieses con él en la cama y me desplaces del trono conyugal.

Ahora soy yo el que va a su cama a dormir con él… Le pido permiso, ¿te importa si papá duerme contigo esta noche?

Con su sonrisa luminosa de niño por crecer se le ilumina el rostro ante mi demanda. Demanda de hombre desolado, me siento desamparado y por alguna razón el estar junto a su pequeño cuerpo me da seguridad me hace sentir un poco más apaciguado.

Mientras él duerme ,yo no. Lo miro y remiro y vuelvo a mirar. Me deleito contemplando su dormir .de vez en cuando se sonríe en sueños. Lo miro y me intriga… Despierto, muy despierto estoy. Insomne, incapaz de cerrar los ojos sin que un sinfín de tormentas me visiten.

Lo miro dormir tal y cómo tú hacías cuando vivías conmigo.

Siempre que me despertaba ahí estabas tú... con los ojos bien abiertos, con tus grandes ojos negros plagados de preguntas. Acariciándome con tus pestañas.

Curiosidad infinita de mirada que ya no volveré a ver más.

Sigue avanzando la noche... Lentamente, muy lentamente... Sin sonidos, sin luces... Obscuridad avanzada. Lo sigo mirando dormir, ¿qué soñara? ¿Acaso él por dormir la ve en sueños? ¿Lo visita?

Y por ello se despierta tan feliz como se despertaba con su madre.

Tiene tu despertar risueño y mi sueño profundo de antaño, antes de que murieses. ¿Volveré a dormir algún día como lo hacía?

Me he convertido en un papá–mamá que vela temeroso por su cachorro.

Todos tus amigos me cuentan que vas a verlos en sueños. Siento una envidia y una tristeza profunda de pozo sideral que me carcome en la boca del estómago cada vez que compruebo que no, que ya no estás ni volverás.

¿Por qué a mí no vienes a verme? ¿Por qué no sueño? Por qué casi no duermo…El dolor me adormece el encuentro con Morfeo.

Si la falta de descanso reparador hace su jugarreta diurna te apareces de repente cuando creo que he conseguido matar tu recuerdo al llegar el día. Pero no tomando un café en el poso de la taza una vez acabado entreveo claramente la inicial de tu nombre.R.

¿Te me haces presente y no me he percatado?

En el otro lado del velo de la muerte hay una parte de ti que sigue existiendo que se resiste a dejar este mundo..  y persiste en mí.

Te me representas en pequeñeces, cosas, detalles infames que me pillan con la guardia baja para colárseme desprevenidos en mi memoria... Esos detalles antes sin ninguna importancia dada cobran una magnitud de dimensiones grandilocuentes cuando se trata de ti.

El quiero y el deseo tienden a luchar entre sí.

Sí tendría que estar bien, tendría que ir al médico a por la baja laboral que he tardado en aceptar. De  hecho me obligaron a cogerla bajo amenaza de despido.

Quiero… quiero que esto pase pronto. No quiero vivir como si tú aún estuvieses aquí. Sigues estando aquí para mí y creo que por mí. Hasta que no veas que estoy bien no me vas a dejar... al fin.

Quiero que esta angustia existencial que me acompaña como barca a la deriva en el fondo oscuro del océano desaparezca.

Quiero que esta congoja que llevo dentro todo el tiempo como compañera fiel inseparable me deje de una vez. Me miro en el reflejo de un cristal y me veo los párpados caídos, hinchados vacíos de pez muerto cristalino revelan esta agitación interna de mi alma.

Cese. Que cese ya este oleaje con sabor a espinas que se me hincan en el cuerpo… Me duele tanto tanto tu recuerdo… Tendré que sacarme las espinas con pinzas una a una sin anestesia.

Como tu decías darle tiempo al tiempo, tú sabes que siempre he sido un impaciente.la impaciencia del niño te gustaba bromear. Quiero que esto pase YA.YA.YA.

AHORA. La impaciencia del niño que tengo que lidiar yo ahora con ella.

¡Cuánta paciencia tuviste conmigo! Me percato ahora de ello… Un poco tarde…

Cuantas veces rechacé tus mimos y arrumacos lo que daría ahora por oírte decir "Buenos días" mientras abrías completamente la ventana y me decías: "¡Arriba! Mira que bonito día gris hace." Yo no te aguantaba... Ese buen humor mañanero y esa energía tan vitalizada... Teníamos ritmos distintos.

Llueve a cántaros... Sigue lloviendo... Y lloviendo. Como si estuvieses recogiendo el agua de mar con tus pequeñas picassianas manoslanzándola a la tierra para decirme:  ¡¡Despieerta!!¡¡Despiertaaa!! Levántate ya de la cama, R. Te tienes que levantar aunque sea por mí, si no quieres hacerlo por ti.

Levanta que mañana saldrá el sol. Pero yo el sol no lo veo… solo las nubes.

He cambiado desde que no parece que estés... En muy poco tiempo ha sido el cambio. 6 meses que ya no estás. Me he vuelto más paciente, hablo más y respondo a las llamadas de teléfono. Antes lo apagaba y me olvidaba del mundo. Desconectaba. Ahora parece que el mundo se haya olvidado de mí.

Suena poco el teléfono ahora que tanto me gustaría hablar con un adulto… Intento estar presente en las pocas conversaciones que mantengo teléfonicas y estoy más ausente que nunca he estado. De manera corpórea tengo un cuerpo…. Más no me siento en él, sino en ti.

Comentarios